Los gigas son el gran argumento comercial de las tarifas móviles: cuantos más, mejor... para la operadora. La realidad es que la mayoría de las personas usa bastantes menos datos de los que paga, mes tras mes. Saber tu consumo real es la forma más rápida de ajustar tu tarifa.
Mira tu consumo real, no el que crees tener
Tu propio móvil te lo dice: en los ajustes de datos (Android e iOS lo muestran de serie) tienes el consumo de los últimos meses. También aparece en el área de cliente de tu operadora. Ese número —no la intuición— es el punto de partida para decidir.
Lo que de verdad gasta datos (y lo que no)
Mensajería, redes sociales, mapas y correo consumen relativamente poco. Lo que dispara el contador es el vídeo en movilidad (series, YouTube, directos) y compartir datos con otros dispositivos. Si la mayor parte de tu día transcurre con wifi —casa, trabajo—, tu consumo móvil real probablemente sea moderado.
La regla del margen razonable
Elige una tarifa que cubra tu mes más alto del último año con algo de holgura. Pagar el doble "por si acaso" todos los meses sale caro; quedarse corto un mes puntual suele resolverse con un bono. Y recuerda: cambiar de tarifa dentro de tu operadora, o de operadora manteniendo tu número, es más fácil de lo que parece — lo contamos en la guía de portabilidad.
¿Y las tarifas "ilimitadas"?
Tienen sentido para perfiles muy concretos: mucho vídeo fuera de casa, trabajo en movilidad o zonas sin wifi. Para el resto, suelen ser pagar tranquilidad que ya tendrías con una tarifa bien dimensionada. Antes de contratarla, comprueba también su letra pequeña: algunas limitan la velocidad al compartir datos.
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